La experiencia que los pacientes no pueden comprar online

POR  Kelly Rosemann, ABOC

Horizons Optical blog La experiencia que los pacientes no pueden comprar online
KR

Kelly Rosemann, ABOC

Business Development Manager North America

En esta entrada, cedemos la palabra a Kelly Rosemann, ABOC y Business Development Manager North America, quien comparte su perspectiva personal sobre lo que necesitan las ópticas independientes para competir en un mundo donde casi todo —incluidas las gafas— está a solo un clic de distancia. Esto es lo que tiene que decir:

Seamos honestos. Vivimos en un mundo en el que casi todo se puede comprar online. Alimentación, muebles, coches, incluso gafas. Entonces, ¿cómo compiten las ópticas independientes con algo que es más rápido, más barato y está a solo un clic de distancia?

La respuesta no está en intentar vencer a internet. Está en crear una experiencia que internet nunca podrá ofrecer.

Aprendí esa lección hace casi 30 años, trabajando junto a un maestro óptico. Los pacientes no acudían a él porque tuviera los precios más bajos. Acudían porque confiaban en él. Escuchaba. Educaba. Entendía su estilo de vida antes de recomendar una solución. Esa lección me ha acompañado durante toda mi carrera.

Hoy, los pacientes tienen infinitas opciones. Pueden comparar precios en segundos y recibir sus gafas directamente en la puerta de casa. La comodidad está en todas partes. La conexión humana, no.

Ahí es donde los profesionales de la óptica tienen una oportunidad increíble.

Pensemos un momento en la conversación sobre las lentes. ¿Cuándo fue la última vez que un paciente entró en tu óptica emocionado por comprar unas lentes?

Probablemente nunca.

Los pacientes entran buscando una montura. Salen necesitando una lente.

Es fácil enamorarse de la montura porque el paciente puede verla, tocarla y probársela. La lente es diferente. Pedimos a los pacientes que inviertan en la parte más importante de sus gafas —y a menudo la más cara— sin darles una forma real de conectar con ella.

Nuestro trabajo es cerrar esa brecha a través de la educación, la personalización y una experiencia inolvidable.

¿Y si cambiáramos eso? ¿Y si la conversación sobre las lentes se convirtiera en una de las partes más interesantes del recorrido del paciente?

Por eso me entusiasma tanto la tecnología inmersiva.

Con un casco de realidad virtual, los pacientes viven algo que nunca antes habían experimentado. Descubren cómo mueven de forma natural los ojos y la cabeza a lo largo del día. Y, lo más importante, aprenden que esos comportamientos visuales únicos pueden influir en cómo se diseñan sus lentes personalizadas.

Pensemos en esto un segundo…

En lugar de simplemente comprar una lente personalizada, el paciente pasa a formar parte de su creación.

Ahora la conversación ya no trata de vender una lente. Trata de ayudar a los pacientes a entender cómo ven el mundo y por qué su visión es tan única como ellos mismos.

Y aquí viene la parte más emocionante.

Los pacientes no recuerdan los nombres de los diseños de lentes.

Recuerdan experiencias.

En casi tres décadas en esta industria, nunca he visto otra tecnología crear ese tipo de conexión emocional con la experiencia de compra de lentes. La tecnología no sustituye la experiencia del profesional de la óptica. La potencia. Despierta curiosidad. Genera conversaciones. Transforma la educación en compromiso.

La tecnología seguirá evolucionando. La inteligencia artificial seguirá transformando nuestra industria. Comprar online será cada vez más fácil.

Pero los pacientes siempre recordarán cómo les hiciste sentir.

Y esa es una experiencia que nunca encontrarán online.

Kelly Rosemann, ABOC
Business Development Manager North America

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Kelly Rosemann, ABOC

Business Development Manager North America